Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír." Epícteto

sábado, 9 de octubre de 2010

8 DE OCTUBRE: DIA DE GUERRILLERAS Y GUERRILLEROS HEROIC@S

“En este período de construcción del socialismo podemos ver al hombre nuevo que va naciendo”
Che

La figura del guerrillero tradicionalmente ha estado asociada a personalidades soñadoras, firmes, convencidas, radicales, profundas, dispuestas a empeñar la vida por la palabra dicha, poetas medio locos expulsados de los canales regulares del status y que se ven obligados a optar por los caminos verdes como espacios para realizarse como seres humanos, cuando no han encontrado más que negación en los entornos oficiales.
El guerrillero heroico es la connotación especial que asume el término en nuestro contexto latinoamericana, elaborada a partir de la suma de los ingredientes del significado histórico de Ernesto Che Guevara como soldado de los ejércitos del pueblo en su lucha contra la dominación antiimperialista y por la liberación nacional.
Este 8 de octubre se cumplen 43 años de la caída en combate, en el territorio de Bolivia, de Ernesto “Che” Guevara, junto a otras y otros revolucionari@s indoamericanos. Todos los 8 de octubre el mundo entero conmemora esta fecha como el “Día del Guerrillero Heroico”, como un reconocimiento a esta figura universal de la humanidad, símbolo de la abnegación y la entrega, de la rebeldía y la lucha, de la revolución y del socialismo, de la libertad y de las esperanzas de todas las mujeres y todos los hombres inoculados por el capitalismo. Y en este mismo Día del Guerrillero Heroico, recordamos columnas enteras de combatientes que han caído empuñando las armas, a muchos asesinados en salas de torturas y aquellos que han dejado esta vida cumpliendo las diversas funciones que implica hacer la revolución.
La revolución cubana, baluarte de la libertad latinoamericana del Siglo XX, nos propuso al Che como modelo paradigmático del guerrillero revolucionario a seguir. “Ser como el Che" adquiere un significado especial en el marco de la coyuntura venezolana e indoamericana actual. Situarnos en el proceso revolucionario venezolano e indoamericano implica, como Ernesto Guevara, asumir la vocación de comandantes del escuadrón de “guardianes de la revolución”, desde donde nos toca militar como pueblo. Esa militancia implica una caracterización como magnífico combatiente que habrá de llegar a los grados más altos, en el transcurso del proceso revolucionario que estamos protagonizando.
Mucho se ha dicho y escrito sobre el Che. No todo se ha dicho ni escrito, porque la grandeza de su figura es inspiración permanente para transformar las situaciones adversas presentes y futuras que atentan contra la condición humana. Pero en al amplio espectro de lo escrito y en el marco de esta conmemoración del DIA DEL GUERRILLERO HEROICO, cabe resaltar algunas de las expresiones de Fidel, de Benedetti, de Nicolás Guillén y Ludovico Silva.
Para Fidel el Che no solo al soldado valiente, osado y audaz, sino el modelo de nuevos combatientes y al artista de la guerra revolucionaria, lo que demostraría de manera protagónica en extraordinarias proezas militares. En él estaban presentes, las convicciones revolucionarias y unitarias desarrolladas del propio Fidel. La trayectoria combativa del Che en los primeros reveses y acciones victoriosas, sus cualidades personales, determinaron para que Fidel depositase en el médico argentino responsabilidades superiores. “Al Che se le conoce fundamentalmente como hombre de acción, como soldado, como jefe, como militar, como guerrillero, como individuo ejemplar, que era primero en todo, que nunca le pedía a los demás algo que no fuera capaz de hacer él primero; como modelo de hombre virtuoso, honrado, puro, valiente, solidario, todo ese conjunto de virtudes por las cuales lo recordamos y lo conocemos”. El trabajo voluntario fue una creación del Che, y una de las mejores cosas que nos legó en su paso por indoamérica y en su participación directa, a través de su pensamiento, en nuestra revolución y en los procesos libertarios del mundo entero.
Ser como el guerrillero heroico, tal como lo plantea uno de los mejores poetas indoamericanos, como lo es el cubano-venezolano Guillén (1998), implica estar:
“ … en todas partes. En el indio hecho de sueño y cobre. Y en el negro revuelto en espumosa muchedumbre, y en el ser petrolero y salitrero, y en el terrible desamparo de la banana, y en la gran pampa de las pieles y en el azúcar y en la sal y en los cafetos, tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron, vivo, como no te querían, Che Comandante, amigo.
Cuba te sabe de memoria. Rostro de barbas que clarean. Y marfil y aceituna en la piel de santo joven. Firme la voz que ordena sin mandar, que manda compañera, ordena amiga, tierna y dura de jefe camarada. Te vemos cada día y puro como un niño o como un hombre puro, Che Comandante, amigo.
Pasas en tu descolorido, roto, agujereado traje de campaña. El de la selva, como antes fue el de la Sierra. Semidesnudo el poderoso pecho de fusil y palabra, de ardiente vendaval y lenta rosa. No hay descanso.
¡Salud, Guevara! O mejor todavía desde el hondón americano: Espéranos. Partiremos contigo. Queremos morir para vivir como tú has muerto, para vivir como tú vives, Che Comandante, amigo.”
Ser como el Che, en el proceso venezolano e indoamericano, implica proclamar con el poeta uruguayo Benedetti (2004):
Te han cubierto de afiches, de pancartas, de voces en los muros, de agravios retroactivos, de honores destiempo. Te han transformado en pieza de consumo, en memoria trivial, en ayer sin retorno, en rabia embalsamada. Y quizás han resuelto que la única forma de desprenderse de ti o dejarte al garete es vaciarte de lumbre, convertirte en héroe de mármol o de yeso y por lo tanto inmóvil o mejor como mito o silueta o fantasma del pasado pisado; sin embargo tus ojos interminables, Che, miran como si no pudieran mirar, asombrados tal vez de que el mundo no entienda que treinta y tres años después sigues bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre.
Así estamos, consternados, rabiosos, aunque esta muerte sea uno de los absurdos previsibles. Da vergüenza mirar los cuadros, los sillones, las alfombras; sacar una botella del refrigerador, teclear las tres letras mundiales de tu nombre en la rígida máquina que nunca nunca estuvo con la cinta tan pálida. Vergüenza tener frío y arrimarse a la estufa como siempre, tener hambre y comer esa cosa tan simple, abrir el tocadiscos y escuchar en silencio sobre todo si es un cuarteto de Mozart. Da vergüenza el confort y el asma da vergüenza, cuando tú comandante estás cayendo … ametrallado, fabuloso, nítido… eres nuestra conciencia acribillada. Dicen que te quemaron... con qué fuego van a quemar las buenas buenas nuevas, la irascible ternura que trajiste y llevaste con tu voz, con tu barro. Dicen que incineraron toda tu vocación menos un dedo… basta para mostrarnos el camino, para acusar al monstruo y sus tizones, para apretar de nuevo los gatillos.
Así estamos, consternados, rabiosos, claro que con el tiempo la plomiza consternación se nos irá pasando, la rabia quedará, se hará más limpia. Estás muerto, estás vivo, estás cayendo, estás nube, estás lluvia, estás estrella… Donde estés … si es que estás … si estás llegando… aprovecha por fin a respirar tranquilo, a llenarte de cielo los pulmones. Donde estés … si es que estás … si estás llegando … será una pena que no exista Dios. Pero habrá otros, claro que habrá otros dignos de recibirte comandante.”
Ser como el Che, y repitiendo al filósofo revolucionario venezolano Ludovico Silva, en sentir que la…
“… figura del Comandante Che Guevara es hoy más que nunca para nosotros como un relámpago de oro en la conciencia. Su acción y su pensamiento, su increíble audacia histórica, constituyen una permanente advertencia para todos aquellos que pensamos, con Marx, que no basta con interpretar el mundo, sino que es preciso cambiarlo, transformarlo, alterarlo revolucionariamente. El Che Guevara hablaba constantemente de la necesidad de crear un hombre nuevo, que él llamaba "el hombre del siglo XXI", y advertía que esa era una tarea enormemente dificultosa; nosotros, aquí y ahora, tenemos el deber, al recordar hoy la figura del guerrillero asesinado, de meditar a fondo sobre ese principio revolucionario que, desgraciadamente, ha sido tomado muy poco en cuenta por los revolucionarios socialistas.”
En esta conmemoración del Día del Guerrillero Heroico, y queriendo ser como el Che, el guerrillero heroico adquiere un significado inconfundible en palabras suyas que lo definen a él mismo:
Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor.
Che

Referencias
Benedetti, M. (2004). Inventario Uno. Buenos Aires: Sudamérica
Guevara, E.(….). El socialismo y el hombre en Cuba. Los Teques: Fondo Editorial Simón Rodríguez.
Guillén, N. (1998) Las grandes elegías y otros poemas. Caracas: Biblioteca Ayacucho
“En este período de construcción del socialismo podemos ver al hombre nuevo que va naciendo”
Che

La figura del guerrillero tradicionalmente ha estado asociada a personalidades soñadoras, firmes, convencidas, radicales, profundas, dispuestas a empeñar la vida por la palabra dicha, poetas medio locos expulsados de los canales regulares del status y que se ven obligados a optar por los caminos verdes como espacios para realizarse como seres humanos, cuando no han encontrado más que negación en los entornos oficiales.
El guerrillero heroico es la connotación especial que asume el término en nuestro contexto latinoamericana, elaborada a partir de la suma de los ingredientes del significado histórico de Ernesto Che Guevara como soldado de los ejércitos del pueblo en su lucha contra la dominación antiimperialista y por la liberación nacional.
Este 8 de octubre se cumplen 43 años de la caída en combate, en el territorio de Bolivia, de Ernesto “Che” Guevara, junto a otras y otros revolucionari@s indoamericanos. Todos los 8 de octubre el mundo entero conmemora esta fecha como el “Día del Guerrillero Heroico”, como un reconocimiento a esta figura universal de la humanidad, símbolo de la abnegación y la entrega, de la rebeldía y la lucha, de la revolución y del socialismo, de la libertad y de las esperanzas de todas las mujeres y todos los hombres inoculados por el capitalismo. Y en este mismo Día del Guerrillero Heroico, recordamos columnas enteras de combatientes que han caído empuñando las armas, a muchos asesinados en salas de torturas y aquellos que han dejado esta vida cumpliendo las diversas funciones que implica hacer la revolución.
La revolución cubana, baluarte de la libertad latinoamericana del Siglo XX, nos propuso al Che como modelo paradigmático del guerrillero revolucionario a seguir. “Ser como el Che" adquiere un significado especial en el marco de la coyuntura venezolana e indoamericana actual. Situarnos en el proceso revolucionario venezolano e indoamericano implica, como Ernesto Guevara, asumir la vocación de comandantes del escuadrón de “guardianes de la revolución”, desde donde nos toca militar como pueblo. Esa militancia implica una caracterización como magnífico combatiente que habrá de llegar a los grados más altos, en el transcurso del proceso revolucionario que estamos protagonizando.
Mucho se ha dicho y escrito sobre el Che. No todo se ha dicho ni escrito, porque la grandeza de su figura es inspiración permanente para transformar las situaciones adversas presentes y futuras que atentan contra la condición humana. Pero en al amplio espectro de lo escrito y en el marco de esta conmemoración del DIA DEL GUERRILLERO HEROICO, cabe resaltar algunas de las expresiones de Fidel, de Benedetti, de Nicolás Guillén y Ludovico Silva.
Para Fidel el Che no solo al soldado valiente, osado y audaz, sino el modelo de nuevos combatientes y al artista de la guerra revolucionaria, lo que demostraría de manera protagónica en extraordinarias proezas militares. En él estaban presentes, las convicciones revolucionarias y unitarias desarrolladas del propio Fidel. La trayectoria combativa del Che en los primeros reveses y acciones victoriosas, sus cualidades personales, determinaron para que Fidel depositase en el médico argentino responsabilidades superiores. “Al Che se le conoce fundamentalmente como hombre de acción, como soldado, como jefe, como militar, como guerrillero, como individuo ejemplar, que era primero en todo, que nunca le pedía a los demás algo que no fuera capaz de hacer él primero; como modelo de hombre virtuoso, honrado, puro, valiente, solidario, todo ese conjunto de virtudes por las cuales lo recordamos y lo conocemos”. El trabajo voluntario fue una creación del Che, y una de las mejores cosas que nos legó en su paso por indoamérica y en su participación directa, a través de su pensamiento, en nuestra revolución y en los procesos libertarios del mundo entero.
Ser como el guerrillero heroico, tal como lo plantea uno de los mejores poetas indoamericanos, como lo es el cubano-venezolano Guillén (1998), implica estar:
“ … en todas partes. En el indio hecho de sueño y cobre. Y en el negro revuelto en espumosa muchedumbre, y en el ser petrolero y salitrero, y en el terrible desamparo de la banana, y en la gran pampa de las pieles y en el azúcar y en la sal y en los cafetos, tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron, vivo, como no te querían, Che Comandante, amigo.
Cuba te sabe de memoria. Rostro de barbas que clarean. Y marfil y aceituna en la piel de santo joven. Firme la voz que ordena sin mandar, que manda compañera, ordena amiga, tierna y dura de jefe camarada. Te vemos cada día y puro como un niño o como un hombre puro, Che Comandante, amigo.
Pasas en tu descolorido, roto, agujereado traje de campaña. El de la selva, como antes fue el de la Sierra. Semidesnudo el poderoso pecho de fusil y palabra, de ardiente vendaval y lenta rosa. No hay descanso.
¡Salud, Guevara! O mejor todavía desde el hondón americano: Espéranos. Partiremos contigo. Queremos morir para vivir como tú has muerto, para vivir como tú vives, Che Comandante, amigo.”
Ser como el Che, en el proceso venezolano e indoamericano, implica proclamar con el poeta uruguayo Benedetti (2004):
Te han cubierto de afiches, de pancartas, de voces en los muros, de agravios retroactivos, de honores destiempo. Te han transformado en pieza de consumo, en memoria trivial, en ayer sin retorno, en rabia embalsamada. Y quizás han resuelto que la única forma de desprenderse de ti o dejarte al garete es vaciarte de lumbre, convertirte en héroe de mármol o de yeso y por lo tanto inmóvil o mejor como mito o silueta o fantasma del pasado pisado; sin embargo tus ojos interminables, Che, miran como si no pudieran mirar, asombrados tal vez de que el mundo no entienda que treinta y tres años después sigues bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre.
Así estamos, consternados, rabiosos, aunque esta muerte sea uno de los absurdos previsibles. Da vergüenza mirar los cuadros, los sillones, las alfombras; sacar una botella del refrigerador, teclear las tres letras mundiales de tu nombre en la rígida máquina que nunca nunca estuvo con la cinta tan pálida. Vergüenza tener frío y arrimarse a la estufa como siempre, tener hambre y comer esa cosa tan simple, abrir el tocadiscos y escuchar en silencio sobre todo si es un cuarteto de Mozart. Da vergüenza el confort y el asma da vergüenza, cuando tú comandante estás cayendo … ametrallado, fabuloso, nítido… eres nuestra conciencia acribillada. Dicen que te quemaron... con qué fuego van a quemar las buenas buenas nuevas, la irascible ternura que trajiste y llevaste con tu voz, con tu barro. Dicen que incineraron toda tu vocación menos un dedo… basta para mostrarnos el camino, para acusar al monstruo y sus tizones, para apretar de nuevo los gatillos.
Así estamos, consternados, rabiosos, claro que con el tiempo la plomiza consternación se nos irá pasando, la rabia quedará, se hará más limpia. Estás muerto, estás vivo, estás cayendo, estás nube, estás lluvia, estás estrella… Donde estés … si es que estás … si estás llegando… aprovecha por fin a respirar tranquilo, a llenarte de cielo los pulmones. Donde estés … si es que estás … si estás llegando … será una pena que no exista Dios. Pero habrá otros, claro que habrá otros dignos de recibirte comandante.”
Ser como el Che, y repitiendo al filósofo revolucionario venezolano Ludovico Silva, en sentir que la…
“… figura del Comandante Che Guevara es hoy más que nunca para nosotros como un relámpago de oro en la conciencia. Su acción y su pensamiento, su increíble audacia histórica, constituyen una permanente advertencia para todos aquellos que pensamos, con Marx, que no basta con interpretar el mundo, sino que es preciso cambiarlo, transformarlo, alterarlo revolucionariamente. El Che Guevara hablaba constantemente de la necesidad de crear un hombre nuevo, que él llamaba "el hombre del siglo XXI", y advertía que esa era una tarea enormemente dificultosa; nosotros, aquí y ahora, tenemos el deber, al recordar hoy la figura del guerrillero asesinado, de meditar a fondo sobre ese principio revolucionario que, desgraciadamente, ha sido tomado muy poco en cuenta por los revolucionarios socialistas.”
En esta conmemoración del Día del Guerrillero Heroico, y queriendo ser como el Che, el guerrillero heroico adquiere un significado inconfundible en palabras suyas que lo definen a él mismo:
Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor.
Che

Referencias
Benedetti, M. (2004). Inventario Uno. Buenos Aires: Sudamérica
Guevara, E.(….). El socialismo y el hombre en Cuba. Los Teques: Fondo Editorial Simón Rodríguez.
Guillén, N. (1998) Las grandes elegías y otros poemas. Caracas: Biblioteca Ayacucho
( Henry Inojosa, docente/investigador del CEPAP, Caracas octubre de 2010)