Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír." Epícteto

miércoles, 26 de mayo de 2010

Dedicado : A SONY BRAVO CON Afecto y cariño, DE HUESO DESDE LA HABANA CUBA Carlos Embale, la voz de piedra

Carlos Embale fue la voz de piedra, nasal y sonera del son habanero, del Septeto Nacional y de muchas otras agrupaciones. Nació en la capital cubana el 3 de agosto de 1923 y falleció en la misma ciudad el 3 de diciembre de 1998.

El especialista Cristóbal Díaz Ayala escribe que Embale casi de niño cantó con las orquestas de Arcaño, Neno González y otras. En 1945 entra en el conjunto Baconao de Matamoros, hasta que este fue disuelto en 1953. Hasta ese momento cantaba sones, guarachas y boleros, pero cuando entró en el Septeto Nacional, Ignacio Piñero lo puso a cantar guaguancó, convirtiéndose en un de los mejores en ese género. Aunque había hecho grabaciones con el conjunto Matamoros, es después del ’60 que graba varios Lp’s con el Nacional y posteriormente con otros grupos, demostrando sus magníficas condiciones.

El cantor se inicia en La Corte Suprema del Arte, en 1936, ganó dos premios, pero nunca consiguió que lo contrataran como profesional. . “Por eso muchas veces tenía que irme a los cabaretuchos de la Playa de Marianao –contó a la periodista Erena Hernández-, allí me ofrecían unas pesetas y comerme alguna que otra frita en lo que le llamaban la zona de música de fritas. Me daban alguna propina y así vivía. A veces me unía a cualquier conjuntico y en las crisis iba a trabajar de barrendero a los muelles”.

Es en 1940 cuando Embale empieza a hacer suplencias en las orquestas, después pasa al conjunto Dandy del 40 y en 1946 engancha con el conjunto de Miguel Matamoros hasta 1953 en que se une a Ignacio Piñeiro con su Septeto Nacional donde hizo historia.

En 1964 Carlitos pasa al Conjunto Folklórico, para interpretar guaguancó. Después le proponen que organice un conjunto de guaguancó, pero era mucha carga de trabajo y Embale simplemente era un cantor y ya era bastante. Entonces en 1975 se decide otra vez por el Septeto nacional.

Para 1979 sale con Pello el Afrokán hacia los Estados Unidos a un evento folklórico en California y en Nueva York. En 1986 Embale cuenta a Erena que no llevaban al Septeto Nacional al exterior, porque contaban con muchos viejos y decían que podían morir si subían a los aviones. Si ellos hubieran podido ver al fenómeno de la orquesta Afro Cuba All Stars y el triunfo de Buena Vista Social Club se quedarían asombrados.

Embale grabó muchos discos, aquí les nombro algunos de ellos:

Septeto Nacional
Grupo Afro cubano - Lulu Yonkori
Orquesta América
Conjunto Carlos Barbería
Orquesta René Márquez
Conjunto Matamoros
Guaracheros de Oriente
Odilio Urfé
Mongo Santamaría

Lp Areíto 3428 “Conjunto Guaguancó” Carlos Embale, director y solista. *A dúo con Inés María. ca.1975Y Lp Areíto 3810 “Carlos Embale” Reeditado en Integra 13097 en Ve. con licencia EGREM, 1980. Instrumentació n: quinto, tumbadora, tres-dos, caja china, chequeré y tres solamente en Gongorongón, y el coro Los Roncos Chiquitos.

Lp Areíto 3927 “Carlos Embale con Conjunto Cubasón” Números orquestados y dirigidos por Rubén González (RG) y otros por Jorge Varona (JV) ca.1983.

Amor de loca juventud / b RO RG

El plato roto / gu RO RG

Lo añoro / b CC RG

Las nenas no lloran / b-s Lz. Herr. RG

Quinto llamado / gu-s Flor. Hdez. JV

Dame un trago tabernero / b RO RG

No me pidas madre / b RO RG

Sabroso, que bien me siento / gg YG JV

Dulce habanera / gu RO RG

(Datos disquertos de C:D: Ayala)

Carlos Embale, sonero de altura



Esteban Carlos Embale Molina había nacido, en el rumbero barrio de Jesús María. Tuvo que ganarse la vida como barrendero y luego estibador en los muelles. En 1936, un amigo, lo llevó a La Corte Suprema del Arte donde obtuvo el primer lugar y así empezó su trascendente carrera artística. Después, el cantante Mario Rosales, y el percusionista Mongo Santamaría lo llevaron al muy famoso Septeto Boloña, con el que estuvo hasta que empezó a cantar con Arcaño y sus Maravillas.

Pasó por las orquestas de Neno González, de Carlos Castillo y en 1940, integró la de Guillermo Díaz, en la Playa de Marianao, donde también cantó con el Chori. Pero como de la música no se vivía, nunca dejó el trabajo en la estiba de barcos.

"Cuando no había trabajo en los muelles —contó Embale—, nos reuníamos en la Barra de José (San Isidro y Habana) a descargar. Estando con los Dandy 40 salió un disco mío. Y Matamoros me dijo: ‘Vengo a buscarte’ y me citó en la emisora CMBF (Prado y Colón), donde me recibieron como si yo fuera un gran personaje. Me pidió que le cantara Lágrimas negras y en eso entró Bartolo, como le decíamos a Benny Moré en aquella época. Me abrazó y me dijo: ‘Te quedas por mí en el conjunto de Mozo Borgellá, pues me voy para México con Miguel’. Y en eso estuve desde 1946 hasta 1953".

Después empezó en la Academia Habana Sport con Rafael Ortiz, con el que pasó a mediados de los cincuenta al Septeto Nacional estando Piñeiro de director. Ellos le presentaron aI musicólogo Odilio Urfé, tres personas que junto a Matamoros "fueron para mí padres", reconoció Embale.

Al Septeto Nacional le prestó su voz característica y su sabiduría sonera por largos años. Como testimonio quedan los discos, documentales y videos donde desgrana poderosas melodías como venidas de lo más hondo de su tierra.