Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír." Epícteto

domingo, 25 de diciembre de 2011

Yamku. Un cuento de Navidad. Tomado de Paulo Coelho.

Felices fiestas de asunción de Jesús el Moreno, de Palestina, quien con sus experiencias sirvió y sirve para iluminar los caminos hacia la redención de nuestros infortunios. Aprovecho este hermoso cuento de Paulo, que resume efectivamente que la Natividad es un momento para la reflexión, la cordura y sínderesis y sobre todo un momento para la humildad, cada dia más tapiada por el bullisioso y cada dia más banidoso modo de producción capitalista. Abrir nuestros corazones no es otra cosa que aperturar nuestras emociones y ser cada dia mejor ser humano. 


Para ustedes, apreciadas y apreciados visitantes este hermoso regalo de Navidad.

      YAMKU UN CUENTO DE NAVIDAD.

"Siempre está viva la fé en el corazón
de los hombres... 


Dijo el sacerdote al ver la iglesia llena.
Eran obreros del barrio mas pobre de Rio de Janeiro,
reunidos esa noche con un solo objetivo común:
la misa de navidad.
Se sintió muy confortado.
Con paso digno, llegó al centro del altar.

a, b, c, d,...

Era, al parecer, un niño
el que perturbaba
la solemnidad del oficio.
Los asistentes se volvieron
hacia atrás, algo molestos.

a, b, c, d,...

¡Para! - dijo el cura.
El niño pareció despertarse de un trance.
Lanzó una mirada temerosa a su alrededor
y su rostro enrojeció de vergüenza.
¿Qué haces?
¿ No ves que perturbas nuestras oraciones ?

El niño bajó la cabeza y unas lágrimas se
deslizaron por sus mejillas...
¿ Dónde está tu madre ? - insistió el cura.
¿ No te ha enseñado a seguir la misa ?
Con la cabeza baja el niño respondió:
Perdóneme padre, pero yo no he aprendido a rezar.

He crecido en la calle, sin padre ni madre.
Hoy como es navidad, tenia la necesidad
de conversar con Dios.
Pero no sé cual es la lengua que ÉL comprende,
por eso digo solo las letras que yo sé.

He pensado que, allá arriba,
ÉL podría tomar esas letras
y formar las palabras y las frases que le gusten.

El niño se levantó.
Me voy - dijo - .
No quiero molestar a las personas
que saben tan bien como comunicarse con Dios.
Ven conmigo - le respondió el sacerdote.
Tomó al niño por la mano y lo condujo al altar.

Despues se dirigió a los fieles.
Esta noche, antes de la misa, vamos
a rezar una plegaria especial.
Vamos a dejar a Dios que escriba lo ÉL desea oir.
Cada letra corresponderá a un momento del año,
en el que lograremos hacer una acción, luchar con coraje
para realizar un sueño o decir una oración sin palabras.
Y le pediremos que ponga
en orden las letras de nuestra vida.

Vamos a pedir en nuestro corazón que esas letras
le permitan crear las palabras
y las frases que a ÉL le agraden.
Con los ojos cerrados, el cura
se puso a recitar el alfabeto.
Y, a su vez, toda la iglesia repitió:

a, b, c, d,... "

~Autor:Paolo Coelho~